Acampando en secreto con mi hijastro y su polla dura
El hijastro llevaba semanas mirándome con esos ojitos de cachondo cada vez que me veía sin camisa en el jardín, pero nunca pensé que se atrevería a tanto. Una noche de camping, mientras el fuego crepitaba y la luna iluminaba el bosque, el chico se metió en mi tienda con la polla ya dura bajo el pantalón corto. Sin decir nada, se acercó y me besó con fuerza, metiendo su lengua en mi boca mientras sus manos agarraban mi culo con desesperación. Le bajé los calzoncillos y vi esa verga gruesa y palpitante, lista para empotrarse en mi culo. Me puse a cuatro patas en la tienda, gimiendo como una puta mientras él me abría las nalgas y escupía en mi agujero antes de clavarme hasta el fondo. Cada embestida me hacía gritar, sintiendo cómo su polla enorme me partía por la mitad, llenándome de placer. El hijastro me agarró del pelo y me folló como un animal, corriéndose dentro de mí con un gemido ahogado. Quedamos tirados en el suelo de la tienda, sudados y jadeantes, con su leche goteando de mi culo abierto. Fue la noche más caliente de mi vida, y ahora cada vez que vamos de camping, sé que terminaremos igual: con su verga dura dentro de mí y mi culo bien usado.