Máquina de follar me parte el culo a lo bestia
El puto admin de la máquina no para de empujarla contra mi culo hasta dejarme sin aliento, cada embestida me parte en dos pero joder cómo me pone sentir cómo me revienta el agujero. Lleva minutos así, sin piedad, con mi cuerpo temblando entre sus manos mientras el metal frío y enorme me abre por dentro sin piedad. La cabeza me da vueltas, los gemidos se me escapan sin control, cada sonido más agudo que el anterior porque esto ya no es una follada, es una tortura deliciosa que me tiene al borde del llanto. Entre mis piernas, la máquina no para, sigue metiéndosela hasta lo más hondo, rozando mi próstata una y otra vez hasta dejarme la espalda arqueada y los dedos clavados en las sábanas. El cabrón me tiene en modo putita desesperada, chillando como una loca mientras me corre un sudor frío por la nuca y el culo arde como si me estuvieran quemando vivo. No puedo ni respirar, solo sentir cómo me taladra sin piedad, cómo la verga artificial me estira hasta límites que ni sabía que existían y cómo cada embestida me acerca más a una corrida que va a ser épica. El muy cerdo me sujeta por las caderas sin dejarme mover, con mis nalgas bien abiertas para que la máquina me folle como a una cualquiera, sin importarle que ya no puedo ni gemir con claridad. Los quejidos se convierten en gritos ahogados cuando siento que la máquina acelera el ritmo, metiéndomela más fuerte y más rápido hasta dejarme los muslos temblorosos y el culo empapado en sudor y babas de tanto follarme. Justo cuando creo que no aguanto más, cuando ya no sé si voy a reventar o a desmayarme, siento ese primer chorro caliente llenándome por dentro, la máquina sigue moviéndose aunque yo ya estoy hecho un trapo, con los ojos en blanco y la boca abierta en un grito mudo. Y para rematar, el cabrón de la máquina no se detiene ni cuando ya estoy corriéndome como un animal, me sigue empotrando hasta que el último espasmo me deja sin fuerzas y caigo sobre el colchón como un muerto, con el culo en llamas y la polla chorreando sin parar.