Me lo follé en el baño mientras su mujer esperaba afuera
El agua de la ducha seguía corriendo cuando lo empujé contra los azulejos fríos, mi polla ya dura como piedra. Sabía que su mujer estaba al otro lado de la puerta, pero no me importó, le bajé los pantalones de un tirón y le metí los dedos en el culo para prepararlo. Gemía bajito, tapándose la boca con la mano, pero yo le susurrraba al oído que se callara si no quería que lo escuchara. Cuando lo penetré de una estocada, se le escapó un quejido ahogado, y yo le tapé la boca con la mano mientras lo embestía contra la pared. El sonido de la ducha ahogaba sus gemidos, pero cada vez que alguien pasaba por el pasillo, los dos nos quedábamos quietos, conteniendo la respiración. Sentía su culo apretado alrededor de mi verga, mojado y caliente, y cada vez que me hundía hasta las pelotas, él se mordía los labios para no gritar. Cuando me corrí dentro de él, le tapé la boca con la otra mano para que no hiciera ruido, y sentí cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. Cuando salimos, su mujer ni siquiera sospechó, pero la próxima vez no será tan fácil...