Roza gimiendo con otra polla dentro de mi culo liberal
El calor de la tarde se pegaba a mi piel mientras me inclinaba sobre la cama, escuchando los pasos de Junior en el pasillo. Mi culo ardía de anticipación, cada roce de sus dedos me hacía apretar los muslos. Sabía que en cualquier momento podía entrar mi vecina cotilla, pero eso solo hacía que mi coño se mojara más. Cuando por fin sentí esa verga gruesa empujando mi entrada, contuve el gemido mordiendo la almohada. Roza me agarraba de las caderas, hundiendo su polla hasta que mis muslos temblaban, el sonido de su piel golpeando mi culo resbaladizo me ponía a mil. Cada embestida me acercaba al límite, y cuando Junior se arrodilló para chuparme los pezones, casi grito. El riesgo de que alguien nos pillara me encendía más, así que me movía más rápido, buscando esa corrida que ya sentía subir. Cuando por fin me corrió dentro, dejándome toda llenita, mi respiración agitada se mezcló con el ruido de la ducha que se abrió en el baño de al lado. Al levantarme, noté su leche goteando por mis muslos, justo cuando la puerta se cerró de golpe en el pasillo.