El scoutmaster se vuelve más agresivo al comerle el culo a Marcus
El scoutmaster Sean Xavier no podía resistirse más a ese culito apretado de Marcus Rivers, que lo miraba con esos ojitos de cachorrito cada vez que se agachaba para recoger las ramas del campamento. Un día, después de una larga caminata, lo llevó a un claro del bosque y sin decir nada, le bajó los shorts y empezó a lamerle el ojete con una lengua caliente y húmeda, haciendo que Marcus gimiera como un putito desesperado. La polla del scoutmaster ya estaba dura como una roca, y la frotaba contra el muslo de Marcus mientras le metía los dedos hasta el fondo, sintiendo cómo el culo del chico se relajaba para recibirlo. Marcus, con la boca abierta y los ojos vidriosos, empezó a chuparle la verga con desesperación, tragando hasta el fondo como si fuera su última comida. El scoutmaster lo volteó de un empujón y le clavó la polla hasta las pelotas, embistiendo con fuerza mientras Marcus gritaba de placer, sintiendo cómo cada embestida lo llenaba por completo. El sonido de los cuerpos chocando entre los árboles, los gemidos ahogados y el olor a sudor y sexo lo volvían loco, hasta que finalmente se corrió dentro de Marcus con un gruñido animal, llenándolo de leche caliente. Marcus, exhausto pero satisfecho, se dejó caer sobre la hierba, sintiendo cómo el semen del scoutmaster le goteaba por las piernas.