Kang Jae-Mo te empotra hasta que Tye Kelly grita de placer
Te lo imaginabas duro, pero no así: cuando te agarra de la cintura y te clava esa verga gruesa hasta las pelotas, sientes cómo el culo se te abre de golpe. Tye Kelly jadea, con los ojos vidriosos, mientras le chupas los pezones y le susurras al oído que no se va a escapar. Pero entonces lo descubres: su polla es más grande de lo que pensabas, y cuando te la mete de una estocada, el gemido que escapa de su garganta te dice que esto no es solo follar, es una revelación. Te la sacas un segundo para mirarle a los ojos y ver cómo se muerde el labio, sudado y desesperado, antes de que le agaches la cabeza y le obligues a chupártela como si fuera la última vez. Sientes cómo se le tensa el culo cuando le metes los dedos, cómo se arquea hacia atrás pidiendo más, y cuando por fin te la clavas hasta hacerle tocar el cuello del útero, el grito que suelta te confirma que esto no es solo sexo, es una lección. Al final, cuando te corres dentro de él y le oyes gemir tu nombre, solo puedes reírte y decirle: '¿Ves? Sabía que eras un puto vicioso.'