Joven traga pollón de otro machito sin piedad
El culito prieto de Noah White no podía ni imaginarse lo que venía cuando Jay Stryker lo agarró del pelo y le hundió su verga de monstruo hasta el fondo de la garganta sin aviso. Al principio el chaval intentó resistirse, pero con cada arcada sus labios se abrían más y más, como si la polla gigante fuera a reventarle el esófago, hasta que terminó tragando saliva con desesperación mientras el otro le embestía sin compasión. Para cuando Jay decidió sacársela por completo, los moretones de los dientes en su verga brillaban bajo la luz del estudio y Noah ya tenía la boca llena de babas, con los ojos llorosos pero el coño—o mejor dicho, el culo—anhelante por más. Jay no perdió tiempo en darle la vuelta y tumbarlo boca abajo sobre la cama, con las rodillas casi en la nuca del pobre chaval, mientras le escupía en el hoyito tembloroso para preparar esa entrada que iba a dejarlo marcado de por vida. La primera embestida hizo que Noah aullara como un animal en celo, con los dedos clavados en las sábanas mientras Jay le arrancaba gemidos guturales al ritmo de cada empujón salvaje, su verga tan gruesa que parecía partirlo en dos con cada estocada brutal. El sudor resbalaba por los muslos de Noah, mezclándose con el líquido preseminal que le caía por el interior de los muslos, y cuando Jay le agarró las caderas con fuerza para penetrarlo hasta la base sin piedad, el joven no pudo evitar soltar un grito agudo que resonó por todo el set. Entre empujones profundos y respiraciones entrecortadas, Jay le susurró al oído que aguantara, que su culo estaba hecho para recibir esa verga monstruosa, y Noah, aunque adolorido, asintió con la cabeza mientras sentía cómo su propio cuerpo se aflojaba para recibir cada embestida más violenta que la anterior. La tercera corrida de Jay fue la definitiva: con un gruñido animal, le enterró la polla hasta la empuñadura y se corrió dentro del chico, llenándolo de leche caliente mientras Noah se sacudía bajo él, con los muslos temblando y el culo palpitando alrededor de esa verga que lo había dejado hecho mierda… pero al que no podía ni quería decirle que se detuviera.