Culo perfecto de italiano se deja empotrar hasta el fondo
El italiano con ese culo redondo y duro que no podía dejar de mirar cada vez que se agachaba a recoger algo en el parque. Un día, el vecino gay no aguantó más y se acercó para tocarle el trasero con descaro, sintiendo cómo el otro se ponía duro al contacto. Sin perder tiempo, lo llevó a su casa y lo puso a cuatro patas en la cama, metiendo los dedos en su agujero mientras lo masturbaba con la otra mano. El italiano gemía como una puta, pidiendo más fuerte, más rápido, hasta que el vecino sacó su polla enorme y se la clavó de un solo empujón. El culo apretado del italiano lo volvía loco, y cada vez que lo embestía, el otro gritaba de placer, el sudor cayendo por su espalda mientras se corría en su mano. La polla del vecino no paraba, entrando y saliendo con fuerza hasta que al final se vació dentro del culo apretado del italiano, dejándolo temblando de gusto. Fue una follada intensa, con gemidos que se escuchaban en todo el edificio, y al terminar, los dos quedaron exhaustos, pero con ganas de repetir.