Pareja de ensueño folla en cámara nocturna con Grustina Nectaria
El crujido de las sábanas se mezcla con el sonido de mi respiración agitada mientras me arrodillo frente a Robert, sintiendo su polla dura rozar mis labios antes de chuparla con ganas. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo me arrodillo y obedezco cada orden que me susurra al oído? Él me agarra del pelo y me empuja hacia abajo, obligándome a tragar su verga hasta que me ahogo un poco, pero no me quejo, solo gimo más fuerte. Luego me pone a cuatro patas, con el culo en pompa y las nalgas bien abiertas, listo para que me empotre como una perra en celo. Robert me penetra de una estocada, hundiendo su polla hasta que siento el cuello del útero, y yo solo puedo gemir y suplicar que no pare, que me folle más duro. Cada embestida me hace chocar contra el colchón, pero él no se detiene, solo me agarra de las caderas y me clava más profundo, disfrutando de cómo mi coño mojado se aprieta alrededor de su verga. Me ordena que me toque mientras me folla, y yo obedezco, frotándome el clítoris mientras él me embiste sin piedad, hasta que siento que voy a correrme. Pero él no me deja, me hace esperar, me obliga a rogar que me deje explotar, y cuando por fin me lo permite, me corro gritando, sintiendo cómo su leche caliente me llena entera. Justo cuando creo que ya no puedo más, él me gira y me empotra contra la pared, follándome como si fuera su puta personal, hasta que los dos explotamos juntos, jadeando y sudando, pero sin dejar de mirarnos a los ojos, sabiendo que esto no ha terminado.