Kyler disfruta jugueteando con la polla de su padrastro
Kyler sabe que esto no debería estar pasando, pero el calor entre sus piernas la traiciona cada vez que mira a Ike Diezel con esos ojos hambrientos. La primera vez que se rozó contra su cuerpo, sintió cómo la vergüenza se mezclaba con un deseo más fuerte que su conciencia. Ahora, con las manos temblorosas, agarra esa verga gruesa y caliente, sintiendo cómo palpitaba bajo sus dedos antes de meterla entera en su boca, chupando con una ansia que la deja sin aliento. Mientras sube y baja, escupe y traga, los gemidos de Ike la excitan aún más, haciéndola mojarse sin control. Luego, se da la vuelta y le ofrece su culo redondo, arqueando la espalda para que la empotre de una estocada profunda, sintiendo cada centímetro de esa polla enorme abriéndola como nunca. No puede evitar gemir más fuerte cuando él la agarra de las caderas y la embiste con fuerza, haciendo que su coño se contraiga alrededor de ese pedazo de carne que la vuelve loca. El placer es tan intenso que casi no puede respirar, pero no quiere que pare, incluso cuando siente que está a punto de estallar. Justo cuando cree que no aguanta más, Ike le susurra al oído: 'Dime, ¿te gusta que te folle como la puta que eres?' y eso la hace correrse con un grito ahogado, mientras su cuerpo tiembla entre espasmos de éxtasis.