Allkashmoney la domina con su polla dura en el balcón
Él ya venía caliente desde la mañana, ajustándose la polla cada vez que ella se inclinaba frente a él con esos pantalones ajustados que apenas cubrían su culo redondo. La provocación era deliberada, ella lo sabía, y por eso lo hacía: rozar sus pechos contra su brazo, mandarle fotos de sus labios mojados mientras se masturbaba en el sofá. Cuando por fin la arrastra al balcón, la empuja contra la barandilla y le ordena abrir la boca, ella obedece con una sonrisa traviesa. La polla de Allkashmoney es gruesa, venosa, y al hundirse en su garganta la hace ahogar con cada embestida. La saliva gotea por su barbilla, mezclándose con el sudor que le cae de la frente mientras intenta tragársela entera. Él la agarra del pelo, moviendo su cabeza al ritmo de sus caderas, y cada vez que la saca para escupirle en la cara, ella gime más alto, excitada por lo sucio de la situación. Los vecinos podrían mirarlos, pero no le importa, solo quiere sentir esa verga gigante llenándole la boca hasta hacerlo llegar. La chupa con furia, chupando cada gota de pre-cum que brota de la punta, y cuando él le agarra la mandíbula y la penetra hasta el fondo, ella siente las venas de su polla palpitando contra su paladar. El sonido de sus labios chupando con fuerza se mezcla con los gemidos ahogados de placer. Él está al borde, los músculos de sus piernas se tensan, y cuando por fin se corre, lo hace dentro de su boca, llenándola hasta que el semen le rebosa por las comisuras de los labios. Ella lo traga como una puta sedienta, relamiendo sus labios después, con la respiración acelerada y los ojos brillantes de satisfacción. La polla de Allkashmoney sigue dura, rebotando contra su rostro mientras él gruñe como un animal