Charlie y Paul se turnan para destrozar a Lady Dee
La vi cómo se arrodillaba frente a Charlie, sus labios carnosos abiertos y la lengua fuera, lista para recibir esa polla gruesa hasta el fondo de su garganta. Paul no perdió tiempo y se colocó detrás, agarrando sus caderas con fuerza mientras le ordenaba que se quedara quieta. Ella gimió cuando sintió el primer empujón, su coño ya mojado y palpitante, pero él no tenía piedad: quería que lo sintiera todo, hasta que sus bolas golpearan su piel. Charlie le tiraba del pelo, marcando el ritmo, mientras Paul le daba nalgadas que resonaban en toda la habitación. La humillación era clara: ella solo era un juguete para ellos, un cuerpo que usar a su antojo. Cuando Paul le escupió en el culo y le exigió que se relajara, ella obedeció sin rechistar, sabiendo que cualquier resistencia solo empeoraría las cosas. Charlie se corrió primero, llenándole la boca con su leche espesa, y Paul no tardó en seguir, embistiendo con furia hasta que su polla explotó dentro de ella. Al terminar, Paul le pasó un dedo por los labios y le dijo: "¿Ves? Así se hace cuando te portas bien."