Riley Reigns te va a volver loco chupando esa polla como experta
Aquel día en el baño del club, Riley se aseguró de que Anthony Peacock no pudiera resistirse: se maquilló con labios carnosos y brillantes, se ajustó el vestido hasta dejarle ver la mitad de sus tetas naturales, y cada vez que se inclinaba para servir tragos, rozaba su cadera contra la polla de él, sintiendo cómo se ponía dura a través del pantalón. Lo miró fijamente, sabiendo que estaba mojada desde que empezó a provocarlo con mensajes pidiéndole fotos de su verga, y cuando por fin la atrapó contra la pared, le bajó el cierre de un tirón, sacó esa polla gruesa y se la metió entera en la boca, gimiendo como una perra cuando le llegó hasta la garganta. Anthony gruñó y la agarró del pelo, follándosela la boca con embestidas profundas mientras ella chupaba con fuerza, sintiendo cómo la saliva se mezclaba con la pre-cum que ya goteaba de su punta. Le lamió los huevos con la lengua, los succionó, y luego volvió a meterse la verga hasta las pelotas, ahogándose un poco, pero sin soltarla, hasta que él le dijo que se iba a correr. Riley se dejó llenar la boca, tragando cada gota, y cuando se separaron, los labios de ella brillaban con su leche blanca y espesa, y el vestido de ella estaba arrugado en el suelo, manchado de sudor y salpicaduras.