Padrastro caliente ayuda a su hijastra pelirroja a filmar su primer video porno
La luz del dormitorio era tenue, con las cortinas medio cerradas para dar ese ambiente íntimo que siempre me pone tan cachonda. Sabía que él estaba mirando, que no podía despegar los ojos de mi cuerpo cuando me movía, y eso me hacía sentir más mojada que el coño de una puta en pleno éxtasis. Me puse unas bragas de encaje rojo, tan ajustadas que se pegaban a cada pliegue de mi raja, y cuando me incliné para atarme las sandalias, escuché el sonido de su respiración agitarse desde el otro lado de la puerta. No aguanté más y me acerqué, rozando mi culo contra su polla ya dura a través del pantalón, mordiéndome el labio mientras susurraba: 'Filthy Rich, ¿me ayudas a grabar algo caliente?'. Lo vi dudar, pero el brillo en sus ojos me dijo que ya estaba perdido. Me arrodillé frente a él, desabrochando su cinturón con los dedos temblorosos, sintiendo cómo su verga saltaba contra mi cara al liberarla. No esperó ni un segundo, empotrándome la polla entre mis labios hasta que la garganta me ardía, pero yo no paré, no hasta escucharlo gruñir como un animal salvaje. Sidra Sage, su hijastra, se volvió una experta en chupar polla esa noche, llevándolo al límite con cada lamida, cada caricia, hasta que me llenó la boca de leche y vi cómo sus ojos se cerraban de placer. Lo mejor fue verlo después, todavía temblando, con toda esa seguridad hombre que se le iba por el culo.