Julia James se traga pollones hasta vomitar, ¿cuántos aguantará?
El cuarto huele a sudor y lujuria, con luces rojas bañando los cuerpos sudorosos que se retuercen en el colchón desgastado. Te arrodillas frente a Julia James, con su labia brillante abierta de par en par, listos para tragarse cada centímetro de esa verga monstruosa que le ofreces. La agarras por el pelo, tirando hacia atrás para que te mire de frente mientras la empujas hasta hacerle tocar el cuello del útero, sintiendo cómo sus mejillas se inflan por el esfuerzo. Julia gimotea, con las lágrimas corriendo por sus pómulos, pero no se queja, solo obedece cada orden como la perra en celo que es. En más de 48 minutos de escena, la haces pasar de una polla mediana a un tronco que le parte la mandíbula, escuchando cómo se atraganta con cada estocada. Te gusta verla suplicar, "Por favor, déjame respirar", pero tú solo sonríes y la embistes más fuerte, sintiendo el calor húmedo de su garganta alrededor de tu verga. Cuando ya no puede más, la pones de rodillas, con la baba colgando de su barbilla, y le ordenas que se trague cada gota de tu corrida, sin dejar que se escape ni una. Al terminar, Julia tose pero sigue obediente, y tú solo le dices, "Ahora prepárate para la próxima, puta", mientras ajustas el cinturón.