Kali Godess lo desafió a follarla hasta que no aguantara más
Te voy a contar cómo Leo Casanova creyó que podía manejarme, pero terminó rogando que lo dejara correrse. '¿Crees que puedes aguantar lo que te voy a dar?' le dije mientras me agachaba y le tomaba la polla dura entre mis labios, chupando con fuerza hasta que sus muslos temblaron. No le dejé ni un segundo de respiro, moviendo la cabeza de adelante hacia atrás, sintiendo cómo su verga golpeaba mi garganta. Cuando ya no pudo más, lo empujé sobre la cama y me monté encima, empalándome de un solo movimiento hasta que sus caderas chocaron contra mi culo. Cada embestida era más profunda, más salvaje, y él gemía como un perro en celo mientras yo apretaba mis músculos alrededor de su polla. Lo monté como si fuera mi juguete personal, moviendo las caderas en círculos para volverlo loco. Cuando ya no pudo aguantar más, me di la vuelta y lo cabalgué a cuatro patas, dejándolo follarme por detrás mientras mis tetas rebotaban con cada embestida. Lo escuché maldecir entre dientes, pero no le di tregua, apretando el culo para que sintiera cada centímetro de mi coño mojado. Al final, cuando ya no pudo más, se corrió dentro de mí con un gruñido, y yo sonreí sabiendo que había ganado la apuesta. Lo miré a los ojos y pensé: 'Nunca subestimes a una mujer que sabe lo que quiere.'