Luna Star le chupa la polla a Mirko Steel en un juego de riesgo
El sonido de la puerta al cerrarse de golpe hace que ella contenga la respiración, pero ya no hay vuelta atrás: la polla de Mirko Steel está demasiado dura entre sus labios, y el riesgo de que alguien los descubra solo la excita más. Luna Star se agacha hasta el suelo, tragándose el grosor de golpe mientras él le agarra el pelo con fuerza, empujando su cara contra su entrepierna. Los gemidos de ella se ahogan en la carne, pero el crujido de la madera del piso de arriba la hace detenerse un segundo, escuchando con los ojos bien abiertos. Mirko Steel no le da tregua, levantándole la cabeza para mirarla a los ojos mientras su saliva resbala por el miembro, brillante bajo la luz tenue. Ella vuelve a la carga, chupando con más fuerza, sintiendo cómo la polla se hincha aún más en su boca, lista para explotar. De repente, un ruido de pasos en el pasillo la paraliza, pero él la empuja contra la pared, levantándole la falda para meterle los dedos en el coño mojado mientras ella sigue mamándosela sin parar. El peligro de ser pillados los vuelve locos: él le agarra las tetas con una mano mientras con la otra guía su cabeza arriba y abajo, marcando el ritmo. La saliva escurre por su barbilla, mezclándose con el sudor que le cae por la frente, y cuando él le avisa que va a correrse, ella se lo traga todo, gimiendo más fuerte que nunca. Justo cuando él se vacía en su garganta, un portazo en la planta baja los hace saltar, pero ya es tarde: el semen le resbala por la comisura de los labios, y él la besa con furia, saboreando su propia corrida en la boca de ella.