Evento trasero con Eris: introducción caliente
El sonido de sus pies descalzos rozando el suelo de madera te pone la polla dura antes de verla. Llevas días imaginando cómo sería tocarla, desde que sus ojos verdes te miraron con esa sonrisa pícara en la cocina, cuando casi te agarra la mano al pasar. Ahora está aquí, frente a ti, con su coño depilado brillando bajo la luz tenue, y no aguanta más. La empujas contra la pared, sintiendo cómo sus tetas firmes se aplastan contra tu pecho mientras le metes la lengua hasta la garganta. Sus gemidos ahogados te encienden, y cuando le bajas el pantalón, descubres que ya está mojada, lista para que le metas los dedos sin piedad. La levantas y la sientas en el borde de la mesa, abriéndole las piernas de par en par para que veas su culo perfecto antes de hundirte en ella de una estocada. Sientes cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga, y cuando empiezas a embestirla, sus uñas se clavan en tu espalda mientras grita tu nombre. No paras hasta que sus paredes internas vibran alrededor de tu polla, y cuando te corres dentro de ella, su cuerpo tiembla como si fuera a romperse. Pero esto es solo el principio: la próxima vez, vas a hacer que suplique antes de follártela.