Esta chiquilla me vuelve loco con su coñito apretado
Estoy empotrándola contra la pared mientras sus uñas se clavan en mi espalda, ¿te gustaría estar en su lugar? Ella me desafía con la mirada, sabiendo que esto es mi venganza por lo que ese imbécil le hizo. Su coño está tan mojado que hasta chorrean gotas por sus muslos, y cada vez que la embisto, su culo rebota contra el mío con un sonido húmedo que me enloquece. Le susurro al oído que esto es por él, que ahora soy yo quien la hace gemir así, y sus paredes vaginales se contraen alrededor de mi polla como si quisieran tragársela entera. Me encanta cómo se muerde el labio cuando la penetro hasta las pelotas, sintiendo cómo su clítoris palpita bajo mis dedos. En más de 11 minutos de escena, la hago correrse tres veces, cada vez más fuerte, hasta que su cuerpo tiembla y sus piernas no la sostienen. Cuando termino, la dejo tirada en el suelo, jadeando, mientras él mira desde la puerta con los ojos llenos de furia y celos.