Dos putas se calientan follando como locas
Jane Wilde no podía quitarle los ojos de encima a Khloe Kay desde que llegó a la fiesta, con ese culo redondo y duro que le rebotaba cada vez que caminaba. Cada mirada furtiva entre ellas era como un chispazo eléctrico que les erizaba la piel, y cuando la morena de tetas grandes la agarró del pelo y le plantó un beso húmedo en los labios, Jane supo que esa noche iba a acabar con la polla enterrada hasta las pelotas. Khloe le lamió el cuello mientras le apretaba los pechos contra su cuerpo, sintiendo cómo los pezones de Jane se endurecían como piedras bajo sus dedos, y con un gruñido gutural le arrancó la blusa de un tirón dejando sus tetas al aire, grandes, pesadas y con los pezones rosados ya duros de anticipación. Jane no pudo resistirse y se lanzó a chuparle los pezones a Khloe mientras le metía una mano entre las piernas, notando que su coño ya estaba empapado y listo para recibir algo gordo. Khloe jadeó cuando Jane le metió dos dedos dentro sin avisar, moviéndolos rápido mientras le susurraba al oído lo que le iba a hacer con esa verga negra que tanto le había llamado la atención, gruesa como un puño y con las venas marcadas como si estuviera a punto de reventar. Jane se arrodilló frente a ella, le bajó los pantalones ajustados sin piedad y se encontró con una polla enorme y brillante que ya goteaba pre-semen, lista para ser engullida por esa boca ansiosa que le lamió el glande con devoción antes de tragársela entera hasta la garganta sin pestañear. Khloe le agarró la cabeza con fuerza y se la empaló contra su entrepierna, sintiendo cómo la lengua de Jane le acariciaba la cabeza de la verga mientras le masajeaba los huevos con la otra mano, haciendo que los gemidos de Khloe resonaran por toda la habitación como un animal en celo. Jane se levantó de golpe, la empujó contra la pared y se quitó el tanga de un tirón, dejando al descubierto un coño depilado y brillante que ya goteaba por el calor que sentía entre las piernas. Khloe no perdió tiempo y la levantó en el aire, clavándole la polla de una sola estocada hasta el fondo mientras Jane gritaba de placer, con las piernas enredadas en su cintura y los pechos rebotando salvajemente con cada embestida brutal que le estaba dejando el culo bien abierto. Khloe la empotró contra la pared una y otra vez, con la polla entrando y saliendo a un ritmo frenético que hacía que el coño de Jane chorreara jugos por todas partes, mojando hasta los muslos de Khloe mientras esta le mordisqueaba los pezones y le susurraba obscenidades al oído. Cuando Jane sintió que el orgasmo le llegaba como un maremoto, se aferró a Khloe con todas sus fuerzas y le gritó que no parara mientras se corría a chorros, con su coño ordeñando la verga de Khloe hasta que esta no pudo aguantar más y le soltó todo el semen caliente dentro, llenándola hasta el límite mientras las dos se dejaban caer al suelo entre gemidos y risas, con los cuerpos pegajosos y jadeantes por el esfuerzo. Khloe se quedó tumbada boca arriba con Jane encima, lamiéndole el sudor del pecho mientras le acariciaba la entrepierna, aún palpitante y llena de leche, y Jane no pudo evitar reírse cuando Khloe le confesó que esa iba a ser la mejor noche de su vida.