Angelica Cruz se chupa la polla bien dura mirando a cámara
Cuando Angelica se agachó frente a él con esos labios carnosos entreabiertos y ese culito prieto apretando un short corto, él no pudo evitar soltar un gemido ronco mientras la miraba fijamente a los ojos. La morena de piel cetrina se llevó la verga palpitante a la boca sin dudar ni un segundo, lamiendo el glande con la punta de la lengua antes de introducirla hasta la garganta con un movimiento lento que lo hizo temblar. Cada vez que su coño empapado rozaba el muslo de él, Angelita soltaba un suspiro entrecortado mientras tragaba saliva, sintiendo cómo el sabor salado del líquido preseminal le mojaba la lengua. Él le agarró la cabeza con fuerza y empezó a empotrarle la polla sin piedad, sintiendo cómo sus tetas pequeñas botaban con cada embestida mientras ella ahogaba los gritos contra el colchón. La morena se retorcía de placer, con los muslos temblorosos y el culo en pompa suplicando más, hasta que él le agarró el pelo con ambas manos y le metió hasta el fondo, haciendo que sus arcadas resonaran en el cuarto. No pasó ni un minuto antes de que Angelica sintiera cómo la leche caliente le recorría la garganta en chorros gruesos, escupiendo parte de ella por las comisuras mientras él se corría con los ojos inyectados en lujuria. La morchita se limpió los restos de semen de los labios con un dedo coqueto, mirándolo con picardía mientras se lamía los dedos, lista para que él le llenara el coño de leche otra vez. El sudor le resbalaba por la espalda mientras él la tumbaba boca arriba, separándole las piernas para hundir la cara entre sus muslos y comérsela entera hasta que sus gemidos se volvieron agudos y desenfrenados. Entre lametones y mordiscos suaves, él le metió dos dedos en el coño empapado, sintiendo cómo se contraía alrededor de ellos antes de correrse con un gritito ahogado, temblando como gelatina sobre las sábanas.