Artemis se deja empotrar por la esposa caliente de su novio
Artemis nunca imaginó que la esposa de su novio, una culona de culo redondo y tetas firmes, la iba a mirar con esa mirada de puta hambrienta cada vez que se cruzaban en la cocina. Un día, la mujer la agarró del brazo, la llevó al dormitorio y le arrancó el vestido sin decir una palabra. Artemis sintió cómo sus dedos húmedos se metían entre sus piernas mientras la esposa le mordía el cuello con fuerza. La mujer sacó un arnés con una polla enorme y la obligó a arrodillarse, metiéndosela hasta el fondo de la garganta mientras gemía como una perra en celo. Artemis no podía creer lo mojada que estaba, con su coño chorreando y su clítoris palpitando de excitación. La esposa la tiró sobre la cama, le abrió las piernas y empezó a embestirla con fuerza, clavándole esa verga dura hasta hacerla gritar. Artemis se corrió dos veces antes de que la mujer le llenara el culo de leche caliente, dejando su cuerpo temblando y su coño palpitando de satisfacción. Nunca había sentido algo tan intenso, con el arnés aún dentro de ella y el semen goteando por sus muslos.