Tatuada de culo gordo me chupa y me cabalga bien fuerte
La morena tatuada llegó con esa actitud de perra en celo que me tenía los huevos a punto de reventar. Llevaba el body ajustado que le marcaba cada curva del culo gordo y las tetas caídas con los pezones perforados brillando bajo la luz. En cuanto cerré la puerta, se tiró de rodillas sobre la alfombra, me agarró la polla con las dos manos y se la metió hasta la garganta sin avisar. Sentí su piercing en la lengua rozándome el glande mientras me chupaba con esa saliva espesa que le goteaba por la barbilla. 'Vamos, cabrón, dame duro', me susurró con voz ronca mientras se sacaba la verga de la boca y se lamía los labios rojos. Me empujó contra el sofá y se subió encima mío con las tetas rebotando como dos sacos de harina viejos pero que me volvían loco. 'Ahora sí me vas a sentir, guarro', gruñó mientras se empalaba con mi polla hasta el fondo, su coño apretado tragándosela entera. Cada vez que bajaba, su culo gordo temblaba como gelatina y sus gemidos ahogados llenaban el cuarto. '¡Sí, así, que me revientes el coño!', gritó mientras se frotaba el clítoris con una mano y con la otra me arañaba la espalda. La embestí como un animal, sintiendo su carne blanda chocando contra mis caderas, el olor a sexo mezclado con su perfume barato inundando mis fosas nasales. Cuando ya no pudo más, se dio la vuelta, apoyó las manos en el suelo y me presentó ese culo enorme con las nalgas separadas, mostrando el coño empapado y el culo tembloroso. 'Ponme la polla en la boca y métemela por el culo después', me ordenó con voz de puta necesitada. No pude resistirme: le agarré la cabeza, se la metí hasta el fondo de la garganta y le solté una corrida caliente que le dejó la boca llena. Luego, sin perder tiempo, le unté mi semen en el coño ya bien mojado y se la metí hasta el fondo de un empujón brutal. '¡Me corro, me corro!', chilló mientras su culo gordo se contraía alrededor de mi verga, exprimiéndome hasta la última gota de leche. Quedó tirada en el suelo, con las piernas abiertas y el coño chorreando, mientras yo me limpiaba la polla con su pelo largo y enredado lleno de tinta y sudor.