Bleubrutal la empotra contra la pared mientras escuchan pasos afuera
Esa tarde en el apartamento de Rosebrutal, las paredes eran tan delgadas que hasta el crujido de los muebles se escuchaba en el pasillo. Sabía que su marido podía volver en cualquier momento, pero eso solo la ponía más mojada, sus muslos temblando mientras me agarraba la polla con sus manos sucias. La empujé contra la pared del living, sus tetas aplastadas contra mi pecho mientras le metía los dedos en el coño, sintiendo cómo goteaba. 'Shhh, calla', le susurré al oído, pero sus gemidos eran tan fuertes que tuve que taparle la boca con mi mano libre. Mi polla ya estaba dura como una roca, y sin perder tiempo la levanté por las caderas, clavándosela de una estocada hasta que sus caderas chocaron contra mí. Cada embestida era un riesgo, porque afuera se oían pasos y risas de los vecinos, pero Rosebrutal no podía parar de moverse, su culo rebotando contra mis pelotas. Le mordí el cuello para ahogar sus gritos, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga. 'Más fuerte', me pedía entre dientes, y yo obedecía, embistiéndola con todo lo que tenía, escuchando cómo la cama chirriaba peligrosamente. El sudor nos cubría a los dos, y cuando sentí que no aguantaba más, la giré y la puse de rodillas, metiéndosela por atrás mientras le agarraba el pelo. 'Córrete ya', le ordené, y ella obedeció, su cuerpo temblando mientras yo me vaciaba dentro de ella, sintiendo cómo mi leche le llenaba el coño. Afuera, alguien golpeó la puerta, pero ya era demasiado tarde.