Arla Crystal se deja empotrar en misionero como una diosa
Te vas a poner durísimo cuando veas cómo este cabrón no aguantó ni un segundo más después de que Arla se le restregó en la cara con ese vestido transparente que le compró solo para provocarlo. Imagínate que lleva días mandándole fotos de sus tetas rebotando, rozándose contra él en el pasillo, susurrándole al oído que hoy iba a ser su turno de sufrir. Cuando por fin la tuvo debajo, la polla le temblaba de lo duro que estaba, y ella se abrió de piernas sin decir nada, solo mirándolo con esa sonrisa de puta que sabe que ya la tiene en sus manos. Vas a ver cómo le clava los tacones en la espalda mientras él le mete la verga hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño mojado se ajusta a cada embestida, cómo los gemidos le salen sin control cuando ella le aprieta los muslos contra las caderas. Te vas a excitar cuando notes cómo Arla arquea la espalda, cómo le clava las uñas en los hombros, cómo le ordena que no pare ni aunque le duela, que la llene entera de golpe. Y cuando por fin se corre, vas a ver cómo él se queda temblando, con la polla aún dura, mirando cómo ella se lame los labios y le dice que la próxima vez va a ser peor.