Cierralane domina con su coño al aire en el ascensor
Esa tarde en el ascensor, la miras fijamente mientras se inclina para recoger un papel, dejando su falda levantada y el tanga negro apenas cubriendo su coño depilado. Te ordena que te arrodilles y le chupes los labios mojados, agarrando tu nuca para empujar tu cara contra su humedad. Sientes cómo su piel arde bajo tus manos mientras te exige que la hagas gemir sin usar las manos, solo con la lengua. Cada vez que intentas tocarla, te aparta con un golpe seco, recordándote quién manda aquí. Cuando por fin te permite meter los dedos, ella guía tu ritmo, marcando el compás con sus caderas mientras te humilla por no saber complacerla. Te obliga a correrte con los pantalones puestos, mirándola mientras se limpia tu leche de sus muslos con un gesto de superioridad. Ahora mismo, mientras se ajusta la falda, piensa en lo fácil que fue doblegarte y en cuándo volverá a jugar contigo.