Arielle Love se exhibe con sus piernas perfectas y tetitas pequeñas
Arielle Love no podía resistirse a provocarme desde el primer día con sus piernas interminables y ese cuerpazo que mostraba en tanga ajustado. Cada vez que se movía, el encaje se le metía entre las nalgas, y yo me moría por arrancárselo de un tirón. Me mandaba fotos de su coñito depilado, con los dedos hundidos hasta el fondo, y yo me masturbaba imaginando cómo sabría su jugo. Un día, después de semanas de tortura, la empujé contra la pared y le arranqué el sostén, dejando sus tetitas duras al aire. Le bajé el tanga con los dientes y le lamí el clítoris hasta que gimió mi nombre. Cuando me arrodillé para chuparle el coño, ella me agarró del pelo y me dijo: 'Así, más duro, quiero sentir tu lengua hasta que me corra en tu boca'. La levanté y la empotré contra la mesa, metiéndole los dedos hasta que gritó. Luego me senté en el sillón y la obligué a montarme, moviendo sus caderas al ritmo de mis embestidas. Cuando ya no aguanté más, la hice arrodillarse y me corrí en su cara, dejando mi leche espesa en sus labios. Al terminar, me miró con esa sonrisa de puta satisfecha y me dijo: 'La próxima vez, quiero que me llenes el coño hasta que me duela'