Patricia la morena empotra a su vecino en obra nueva
La morena Patricia llevaba meses coqueteando con el vecino rubio cada vez que pasaba por la obra nueva con el culo apretado en esos vaqueros ajustados, pero hoy no iba a seguir con juegos de miradas... Se le acercó con el coño ya mojado por el calor de la mañana y le susurró al oído que necesitaba que le diera fuerte contra la pared de ladrillo recién levantada. Él, con la polla dura como una piedra desde que la vio lamerse los labios, no se hizo de rogar y la agarró de las caderas con fuerza mientras ella se inclinaba hacia adelante, dejando al descubierto esas tetas grandes y pesadas que rebotaban con cada embestida. Patricia gemía como una puta en celo, gritando que le diera más profundo mientras le clavaba las uñas en la espalda, sintiendo cómo su verga gruesa le abría el coño hasta dejarla sin aliento. Él, sin piedad, la empotró contra el muro sucio de cemento, haciendo que su culo redondo se sacudiera con cada golpe, mientras sus tetas chocaban contra la superficie fría. La morena, con los ojos vidriosos y la boca entreabierta, le suplicó que no se detuviera, que le llenara el coño de leche caliente hasta dejarla embarazada. Él, sin control, aceleró el ritmo hasta que sintió que su corrida subía por la polla como lava hirviendo, y en un último empujón brutal, se enterró hasta las pelotas y se corrió dentro de ella con gruñidos animales, mientras Patricia se agarraba a la pared con los nudillos blancos, temblando de placer y sintiendo cómo su coño chorreaba leche espesa por las piernas. Cuando terminaron, ella se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano, le dio un beso húmedo en los labios y le dijo que la próxima vez quería que la follara en el suelo lleno de polvo, donde pudiera ver cómo su culo se ponía rojo de tanto azote. Él, con la polla aún goteando, solo pudo sonreír y prometerle que no sería la última vez que la dejara con el coño empalado y lleno de semen.