Domina me reta a follarla hasta que suplique
Te juro que esa perra me miró con esa sonrisa de puta segura y me desafió: '¿Crees que puedes aguantar lo que yo te voy a dar?'. Mi polla ya estaba dura cuando me arrodillé entre sus piernas, abriéndolas de un tirón para ver cómo su coño chorreaba sin mi toque. Le metí tres dedos de golpe y ella solo se rio, arqueando la espalda mientras los apretaba alrededor. 'Mira, ni siquiera te estoy follando y ya estás gimiendo', le solté mientras le mordía los pezones. Me acerqué y le clavé la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo se contraía al recibirme entero. '¿Así? ¿O quieres más fuerte?', le gruñí al oído, embistiendo hasta hacerle tocar el cuello del útero. Ella intentó mantener esa actitud, pero a los cinco minutos ya estaba jadeando, clavándome las uñas en la espalda. En más de 11 minutos, la cambié de posición, dándole desde atrás, boca arriba, en cuatro patas, hasta que sus muslos temblaban. Cuando por fin se corrió, fue con un grito ahogado, apretándome tan fuerte que casi me deja seco. '¿Y? ¿Otra ronda?', me dijo con voz entrecortada, y yo solo le sonreí y le respondí: 'Abre otra vez esas piernas, putita'