Octavia Red se deja empotrar de lado en el sofá hasta correrse
Octavia Red entró al cuarto con esos tacones que siempre me ponen como una perra en celo, el vestido ajustado marcando cada curva de sus tetas naturales, grandes y pesadas, que rebotaban con cada paso. Sabía que Jay Romero no aguantaría verla así, con el coño húmedo y listo para ser reventado. Se sentó en el sofá, separando las piernas justo lo suficiente para que él viera el brillo de su humedad, y cuando él se acercó, le agarró la polla con fuerza, guiándola hacia su entrada. 'Métemela de una vez, cabrón', le dijo, y él no dudó en clavársela de lado, empujando hasta que sus caderas chocaron contra las suyas. Octavia gimió fuerte, sintiendo cómo cada embestida la llenaba por completo, sus tetas saltando con cada movimiento. Jay la agarró de las caderas, apretando fuerte mientras la follaba sin piedad, los sonidos húmedos de su coño chorreando llenando la habitación. Octavia le clavó las uñas en la espalda, exigiendo más, más duro, hasta que él la penetró tan profundo que casi le hizo gritar. El sofá crujía bajo ellos, las piernas de Octavia temblando mientras se acercaba al orgasmo. 'Córrete dentro de mí', le ordenó, y él obedeció, llenándola hasta que no quedó ni una gota. Octavia se quedó quieta, sintiendo su polla palpitando dentro de ella, el calor de su leche derramándose en su coño mojado. El placer la recorrió entera, dejándola sin aliento, con el cuerpo temblando de satisfacción. Jay se derrumbó sobre ella, sudado y jadeante, pero Octavia solo podía pensar en lo bien que se sentía tenerlo enterrado hasta el fondo, justo donde lo quería.