Shauna Luv se entrega al negro bien dotado en un polvo prohibido
Esa tarde en el apartamento de Harry Long007, todo empezó con un juego inocente que se volvió una locura. Yo sabía que no debía tocarla, que era la esposa de mi amigo, pero cuando Shauna Luv se arrodilló frente a mí y me miró con esos ojos de puta hambrienta, mi polla ya no obedecía razones. Le arranqué el tanga de un tirón y la empujé contra el sofá, metiendo mis dedos en su coño bien mojado mientras ella gemía como una perra en celo. No aguanté más y la puse a cuatro patas, clavándole mi verga negra hasta que sus nalgas temblaban con cada embestida. El sonido de su culo golpeando contra mis caderas llenaba el cuarto mientras Mr. Senseii miraba desde la puerta, sabiendo que esto estaba mal pero sin poder apartar la vista. Shauna Luv me pedía más fuerte, más duro, y yo le daba todo, sintiendo cómo su coño apretaba mi polla como si no quisiera soltarla. Cuando por fin me corrí, fue tan intenso que hasta ella gritó, pero no nos importó el ruido ni las consecuencias. Solo importaba el calor de su cuerpo y el placer que no podíamos controlar.