Daphne Daniels cabalga mi polla blanca mientras su culo enorme rebota
La cocina estaba a oscuras, solo la luz de la luna entraba por la ventana mientras yo me apoyaba contra la mesa, mi polla dura como una roca lista para lo que venía. Daphne Daniels, esa negra de culo enorme y tetas naturales que me volvía loco, entró sigilosa, sus curvas moviéndose con cada paso. Sabía que su marido estaba arriba, pero eso solo la ponía más caliente. Se arrodilló frente a mí, sus labios carnosos envolviendo mi verga mientras sus manos apretaban mi culo, gimiendo bajito para que nadie la escuchara. Yo le agarraba el pelo, empujando su cabeza hacia abajo hasta que mi polla golpeaba su garganta, sintiendo cómo se ahogaba un poco, pero no se quejaba. La puse de espaldas sobre la mesa, su culo enorme abierto para mí, y le metí los dedos en el coño mojado antes de clavarle mi verga de una estocada, haciendo que sus tetas saltaran con cada embestida. Ella mordía su labio para no gritar, pero sus gemidos ahogados llenaban el aire mientras yo la empotraba contra la mesa, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía. Escuché un ruido arriba, y por un segundo nos quedamos quietos, conteniendo la respiración, pero luego seguimos, más rápido, más fuerte, hasta que no pude aguantar más y me corrí dentro de ella, sintiendo cómo su coño apretado me ordeñaba. Cuando terminamos, Daphne se quedó mirando hacia la puerta, imaginando qué pasaría si su marido bajaba y nos pillaba, pero en vez de miedo, solo sentía excitación, sabiendo que esto era solo el principio.