Morgana bañada en aceite y goteando leche de sus tetas
El living está en penumbra, la luz de la lámpara se refleja en mi piel aceitada mientras me arrodillo en la alfombra, los pechos pesados goteando leche por el calor. Escucho la puerta de la calle y me paralizo un segundo—si vuelve Alam ahora nos pilla. Pero la tentación de la polla dura de Chico Cool me gana, la agarro con una mano mientras la otra amasa mis tetas rebosantes. Me encajo su verga hasta adentro, sintiendo cómo se hincha contra mi coño apretado, y empiezo a cabalgarlo a horcajadas, sin importarme si alguien escucha mis gemidos ahogados. El aceite me resbala entre los muslos, y cada vez que me bajo su polla chasquean mis nalgas redondas. 'Córrete dentro, nenito', le susurro, y él acelera las embestidas, agarrándome de las caderas con fuerza. La leche de mis tetas salpica su pecho mientras lo monto, y sé que en cualquier momento alguien podría entrar y vernos así—pero no puedo parar, me encanta el riesgo de que nos descubran. Me inclino hacia atrás, ofreciéndole mis tetas mientras él me penetra más fuerte, y cuando siento que va a explotar, me corro yo también, rodeando su polla con mi coño mojado y apretado. '¡Sí, así, métemela toda!', le grito casi en su oído, y entonces escucho pasos en el pasillo—pero ya es demasiado tarde, ambos nos quedamos quietos un segundo, sintiendo cómo su leche caliente me llena hasta las pelotas, y justo cuando él gruñe y me empuja contra la alfombra, la puerta del living se abre y...