Nalgadas lentas y fuertes en el culo de Evelyn Holloway
Te la llevas a la habitación de atrás, donde la luz es tenue y el sonido de la calle apenas se filtra. Ella está vestida con un short ajustado que marca cada curva de su culo redondo y blanco, y tú ya sientes cómo se te pone dura al verla así, tan sumisa y dispuesta. La agarras por las caderas y le das una palmada seca en el trasero, el sonido resuena en el cuarto y ella gime, pero baja la voz de inmediato, como si alguien pudiera escucharlos. Le bajas el short hasta las rodillas, dejando al descubierto su culo perfecto, pálido y suave, y te inclinas para morderle una nalga, marcando los dientes en su piel. Ella se retuerce, pero no se queja, solo susurra 'más fuerte' mientras te mira con los ojos vidriosos de excitación. Le das una nalgada tras otra, lento pero con fuerza, sintiendo cómo su piel se enrojece bajo tus manos, cómo su coño se moja más con cada golpe. De pronto, escuchas un ruido en la puerta, alguien camina afuera, y ella se tensa, pero tú no paras, solo le tapas la boca con una mano mientras sigues azotándola, disfrutando de su miedo y su placer. Le metes los dedos por detrás, sintiendo su humedad, y ella arquea la espalda, mordiéndose el labio para no gritar. La pones de rodillas y le ordenas que te la chupe, y ella obedece, tragándotela hasta el fondo mientras tú le jalas el pelo, sintiendo cómo su lengua recorre cada centímetro. Cuando ya no aguantas más, la levantas y la empotras contra la pared, hundiéndote en su coño mojado de una estocada, sintiendo cómo su cuerpo tiembla entre tus brazos. Ella se corre en silencio, pero tú sigues, embistiendo más fuerte hasta que te vacías dentro de ella, sintiendo cómo su cuerpo se relaja contra el tuyo. Cuando terminas, la sueltas y te das cuenta de que la puerta sigue cerrada, pero alguien podría haberlos escuchado. Evelyn se ajusta la ropa, mirando hacia la puerta con nerviosismo, y tú solo sonríes, sabiendo que esto no ha terminado.