Chorreando de placer en el baño con mi ex
El espejo empañado por el vapor del agua caliente reflejaba mi cuerpo sudoroso mientras me apoyaba contra la pared de azulejos fríos. Mi ex había dejado marcas en mi piel, pero hoy no era él quien me hacía gemir así, sino su mejor amigo, el mismo que me miraba con envidia cuando yo me reía de sus bromas estúpidas. Me agaché, dejando que mi culo grande se balanceara frente a él, sabiendo que no podría resistirse a mis curvas. Sus manos ásperas me agarraron las caderas con fuerza, hundiendo los dedos en mi carne mientras empujaba su polla gruesa dentro de mí. Cada embestida me hacía chocar contra los azulejos, el sonido húmedo de mi coño mojado mezclándose con mis gemidos ahogados. Lo miré por encima del hombro, viendo cómo sus ojos se oscurecían de lujuria, y supe que estaba imaginando a mi ex viéndome así. Apreté mis muslos, sintiendo cómo el orgasmo crecía dentro de mí, y cuando explotó, fue como un chorro caliente que salpicó sus pelotas y el suelo. El agua de la ducha se mezcló con mis fluidos, pero no me importó, porque en ese momento solo quería que él supiera que yo era mejor que cualquier otra. Me corrí tan fuerte que mis piernas temblaron, y cuando me di la vuelta, vi su polla aún dura, lista para más, pero yo ya había tenido mi venganza.