Becki Butterfly se deja empotrar por ese culo enorme y sus tetas gigantes
"No deberíamos hacer esto, pero no aguanto más", susurra Becki mientras se agacha para chupar la polla de Chad, que ya está dura como una roca. Sus tetas enormes rebotan con cada lamida, y él le agarra el pelo para empujarla más adentro, disfrutando cómo su boca caliente lo traga entero. Ella gime con la verga hasta la garganta, sintiendo cómo se moja más con cada segundo de prohibición. Cuando él la levanta y la sienta sobre su polla, el choque de sus nalgas contra sus caderas resuena en la habitación. Becki rebota con desesperación, sus pechos saltan y sus jugos chorrean por los muslos de Chad, que la agarra de las caderas para clavársela hasta hacerle tocar el cuello del útero. "Dios, qué puta eres", gruñe él mientras ella arquea la espalda, pidiendo más. El sonido de la piel golpeando piel se mezcla con sus gemidos, y cuando él la voltea para empotrarla por atrás, sus nalgas enormes se sacuden con cada embestida. "No pares, me voy a correr", grita Becki, y él la agarra del pelo para follársela más fuerte, hasta que ella explota en un orgasmo que le hace apretar su polla como un tornillo. "Eres mi puta favorita", le susurra al oído mientras se corre dentro de ella, llenándola hasta el último centímetro.