El extranjero de polla enorme me empotró mientras me daba un masaje
“No pares, sigue así, pero con más fuerza”, le susurré mientras sus manos recorrían mi cuerpo. Él, Felipe Skull, el masajista con esa verga que no cabía en mi boca, obedeció sin dudar. Te agarraba las caderas con firmeza, sus dedos marcando mi piel mientras te penetraba desde atrás, sintiendo cómo cada embestida te hacía gemir más fuerte. El aceite resbalaba entre nuestros cuerpos, facilitando que su polla gruesa entrara y saliera de mi coño mojado sin piedad. Te ordené que te arrodillaras y te la chuparas, humillándote para que supieras quién mandaba. Luego te pusiste a horcajadas sobre mí, cabalgando su verga como una puta desesperada, sintiendo cómo cada movimiento te acercaba al orgasmo. Te corriste en mi boca, llenándome de leche caliente mientras te ahogabas en mi coño, pero no te dejé parar. En más de 10 minutos de escena, te follé hasta que no pudiste más, dejándote exhausto y marcado por mi dominio.