Milla Ferrazo descubre mi polla enorme y chorrea fuerte
"¡Qué verga tan gruesa escondías bajo esos pantalones!" solté al ver a Richard Latino desnudo por primera vez en nuestra habitación compartida. La sorpresa me golpeó directo en el estómago cuando su miembro saltó libre y pesado frente a mis ojos, más largo y ancho de lo que imaginaba para un hombre tan callado. Me acerqué sin pensarlo dos veces, me arrodillé y empecé a chupar esa polla con la lengua dando vueltas por el glande mientras mis manos apenas rodeaban el grosor. Richard me levantó de un tirón, me giró y me empotró contra la pared, metiéndomela de golpe hasta que mi culo grande rebotó contra sus caderas con un golpe seco que me arrancó un gemido largo. Cambiamos a la cama donde me puse a cuatro patas y moví las nalgas en círculos provocándolo, sintiendo cómo mi coño se abría más con cada embestida profunda que me llegaba al fondo del útero. Los dedos de él entraron en mi entrada mojada mientras seguía follándome y de pronto un chorro caliente salió disparado sin control, mojando las sábanas y parte de su pierna. Seguí cabalgando esa verga gruesa en vaquera invertida durante varios minutos más, mis tetas naturales balanceándose mientras otro chorro más fuerte salía de mí empapando todo a nuestro alrededor. La escena completa duró once minutos de puro placer sin pausas hasta que él se corrió dentro de mí y un charco brillante quedó marcado en el colchón junto a mi tanga tirada en el suelo.