La secretaria Aleja Palacios me sorprendió con su culo perfecto
No esperaba que mi polla le gustara tanto, pero cuando Aleja Palacios se inclinó sobre mi escritorio, su culo redondo y perfecto me dejó sin aliento. Empezó chupándome con esos labios carnosos, tragando mi verga hasta que le temblaban las rodillas, y yo solo podía mirar cómo su saliva le caía por el mentón. Cuando la puse de perrito, su coño ya estaba chorreando, y al meterla de una estocada, gritó tan fuerte que los cristales temblaron. No sabía que una chica tan dulce podía gemir así, pero cuando le di vuelta y la empotrè contra la pared, descubrí que le encantaba que le mordiera los pezones mientras la follaba. Sus tetas rebotaban con cada embestida, y cuando le metí los dedos en la boca, los chupó como si fueran mi polla. En más de 14 minutos de escena, la hice correrse tres veces, y al final, cuando le llené la boca de leche, me miró con esa sonrisa de puta satisfecha y me dijo: '¿Esto es lo que te mereces por darme el aumento?'.