La apuesta caliente que terminó con mi polla en su culo
Esa tarde en mi apartamento, Jazmine White me miró con esa sonrisa de puta que sabe que va a ganar. '¿Crees que puedes hacerme gemir como una perra en 21 minutos?', me desafió mientras se mordía el labio. Yo ya tenía la polla dura antes de que se quitara la ropa, mostrando ese culo perfecto y esas tetas grandes que rebotaban con cada movimiento. La tiré sobre la cama y le abrí las piernas de una patada, metiendo la cara en su coño mojado para chuparle el clítoris hasta que empezó a gritar. '¡Más fuerte!', me exigió, así que le di una nalgada que dejó marca y seguí follándola con los dedos hasta que suplicó por mi verga. Cuando por fin le metí la polla hasta las pelotas en doggy, su culo se apretó alrededor de mi tronco como si no quisiera soltarme. La tomé del pelo y la obligué a mirarme mientras la empotraba contra el colchón, escuchando cómo sus gemidos se volvían más desesperados con cada embestida. '¿Ves?', le dije, 'ahora eres tú la que ruega'. Se corrió tan fuerte que me mojó toda la polla, pero yo no me detuve hasta que le llené el culo de leche y la dejé temblando. La próxima vez, voy a asegurarme de que no pueda caminar después.