Julie Cash se deja empotrar por el negro bien dotado
Eran las tres de la tarde y el sol pegaba fuerte contra los cristales de la oficina cuando decidí colarme en el cuarto de suministros con John E Depth, sabiendo que en cualquier momento podía entrar alguien. ¿Te imaginas el riesgo? Su polla negra enorme ya estaba dura entre mis manos, y no pude evitar gemir cuando la sentí rozar mis labios antes de metérmela hasta las pelotas. El sonido de sus caderas chocando contra mi culo carnoso resonaba en las paredes, y cada vez que me penetraba más fuerte, mis tetas naturales rebotaban sin control. Escuché pasos afuera y me mordí el labio para ahogar un grito, pero él no paró, solo me agarró del pelo y me obligó a mirarlo mientras me follaba sin piedad. El sudor me corría por la espalda y mi coño estaba tan mojado que podía escuchar lo obsceno que sonaba cada embestida. Cuando por fin se corrió, su leche caliente me llenó entera, y justo entonces alguien intentó abrir la puerta. '¿Quién está ahí?', preguntó una voz desde el pasillo, y John solo sonrió mientras me susurraba: 'Ahora sí que nos pillaron, zorra'