LaVero y su culazo blanco de infarto en escena amateur
JhonPerv no podía creer lo que tenía frente a él: mi culazo redondo y blanco, rebotando con cada embestida, más grande y firme de lo que imaginó. Yo me reía al ver su polla dura, gruesa, temblando de ganas, mientras me agarraba las nalgas con fuerza, como si no quisiera soltarme. Pero lo que él no sabía era que yo ya estaba mojada desde que lo vi, imaginando cómo me iba a empotrar contra la pared. Cuando por fin me penetró, fue un choque de pieles sudorosas, mis gemidos ahogados contra su boca mientras me llenaba entera de golpe, hasta que las caderas chocaron y sentí cada centímetro de su verga dentro de mí. Él gruñó al descubrir lo apretado que estaba mi coño, cómo me contraía alrededor de su polla, y eso lo volvió loco: empezó a follarme más rápido, más fuerte, hasta que el sonido de los azotes resonó en toda la habitación. Yo no podía dejar de gritar, de pedirle que no parara, que me diera más duro, que me hiciera correrme así, empalada como una perra en celo. Y cuando al fin me vine, fue con un orgasmo que me dejó temblando, con mi jugo chorreando por sus pelotas. JhonPerv se quedó mirándome, con la respiración agitada, como si recién entonces entendiera lo que había pasado entre nosotros en más de 10 minutos de escena.