Misty Queen me ruega que la reviente el culo sin piedad
¡'¡Necesito que me partas ese culazo, Derek, sin darme tregua!', me gritó mientras se arrodillaba y me empujaba la polla hasta el cuello del útero en cuatro patas! Desde el primer chasquido de mis caderas contra su culo redondo, supe que esta hembra no aguantaría ni la mitad de lo que le iba a dar. Agarré su melena castaña con fuerza, tirando hacia atrás para que abriera más la boca y lamiera mi verga como una perra sumisa. Sus gemidos rebotaban en las paredes mientras la penetraba de un solo empellón, sintiendo cómo sus músculos se apretaban alrededor de mi polla como si no quisieran soltarme nunca. Cada vez que retrocedía, su culo perfecto se movía invitándome a hundirme más hondo, y yo, como buen macho dominante, obedecía. '¡Dime que eres mi puta!', le ordené, y ella solo pudo balbucear: '¡Soy tu perra, haz lo que quieras conmigo!'. En más de 13 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero nunca le permití que se relajara, manteniéndola al borde del orgasmo mientras la azotaba y la follaba como si su culo fuera mi propiedad. Cuando por fin me corrí, llenándole la vagina de leche espesa, ella se quedó temblando, con las piernas flojas y el coño tan mojado que casi resbala al intentar levantarse. La miré desde arriba, satisfecho de verla tan vencida, y solo entonces mi polla dejó de palpitar. Ahora sé que ninguna otra hembra me aguantará como lo hizo Misty Queen.