Diabla latina se deja llenar el culo de leche como venganza
La habitación está medio oscura, con solo la luz de la lámpara de noche iluminando el cuerpo de ella, que se contonea frente a la cámara con un body ajustado que marca cada curva de su culo redondo y perfecto. Ella sabe que él la mira con rabia, con celos de que otro hombre la haya tocado antes, y eso la excita más. Se agacha lentamente, dejando que su trasero quede a la altura de su cara, y él no aguanta más: la agarra de las caderas con fuerza, hundiendo los dedos en su carne mientras le da una nalgada que resuena en el cuarto. Ella gime, arqueando la espalda para ofrecerle mejor acceso, y él no pierde tiempo: escupe en su agujero, lo frota con los dedos hasta que está bien mojado, y luego empuja su verga gruesa de una estocada, enterrándola hasta que las pelotas chocan contra su piel. Ella grita, pero no de dolor, sino de placer, porque sabe que esto lo está volviendo loco de celos. Él la embiste con furia, cada movimiento acompañado de un sonido húmedo y obsceno, mientras ella se masturba con los dedos, frotando su clítoris hinchado al ritmo de sus gemidos. La cama cruje bajo ellos, las sábanas se arrugan, y el olor a sexo llena el aire. Él la toma del pelo, obligándola a arquearse más, y entonces ella siente que su polla se hincha dentro de ella, llenándola hasta que un chorro caliente le inunda el culo. Ella se corre al mismo tiempo, temblando, con las piernas temblorosas, mientras él sigue bombeando dentro de ella, sacando cada gota. Cuando por fin se separan, ella se gira y le sonríe con malicia, limpiándose la boca con el dedo. '¿Te gustó ver cómo otro me llenó antes?', le susurra, sabiendo que eso lo enloquece.