Carmona y sus amigas me pagaron con su culo mojado y yo no lo rechacé
Esa tarde en la piscina, el calor no era lo único que ardía. Carmona y sus amigas llevaban días mirándome con esa sonrisa pícara, sabiendo que tarde o temprano me las iba a follar como merecían. Sus culos redondos y perfectos brillaban bajo el sol, y cada vez que se inclinaban para recoger algo, me aseguraba de que vieran mi polla dura presionando contra el pantalón. No aguanté más cuando una de ellas, Sexy Saturn, se acercó y me susurró al oído: '¿Aceptarías un pago especial?'. Sin pensarlo dos veces, las llevé a un rincón oscuro donde nadie nos viera. Primero, Carmona se arrodilló y me chupó la polla con esa boca experta, tragando cada gota de pre-cum mientras sus amigas se tocaban, mojándose más con cada gemido. Luego, una a una, se turnaron para montarme, cabalgando mi verga gruesa mientras sus culos apretados me apretaban como un guante. El agua de la piscina salpicaba con cada embestida, y el sonido de sus gemidos se mezclaba con el chapoteo. Cuando ya no pude aguantar más, me corrí dentro de Sexy Saturn, llenándola hasta que su coño chorreó leche entre sus piernas. Al terminar, Carmona me miró con una sonrisa satisfecha, sabiendo que había valido cada centavo.