Reira Asaki se deja destrozar el culo en un gangbang salvaje
La habitación estaba iluminada apenas por la luz tenue de la lámpara, las cortinas corridas para que nadie desde afuera pudiera ver lo que estaba a punto de pasar. Yo, Reira, estaba arrodillada en el suelo, mi coño ya mojado de solo pensar en lo que vendría. Los chicos ya estaban listos, sus pollas duras como rocas, y yo no podía esperar más. Hiroshi Tanaka fue el primero en acercarse, su verga gruesa y venosa lista para romperme el culo. Me incliné hacia adelante, apoyando las manos en el sofá, y sentí cómo él me separaba las nalgas con sus dedos antes de empujar su polla hasta las pelotas en mi ano. Gemí fuerte, pero me mordí el labio para no hacer demasiado ruido—alguien podría pasar por el pasillo y escucharnos. Daijo no tardó en unirse, su polla también enorme, y empezó a follarme la boca mientras Hiroshi me empotraba por detrás. Sentía cómo mi culo se estiraba, cómo cada embestida me hacía temblar, pero no podía parar. Los gemidos de placer se mezclaban con el sonido de la carne chocando, y yo solo quería más. Kei se acercó por detrás de Hiroshi, su polla lista para unirse a la fiesta. Me corrí una y otra vez, mi cuerpo temblando entre ellos, pero no era suficiente. Quería que me llenaran entera, que me marcaran como su puta. Al final, Hiroshi se vino dentro de mi culo, su leche caliente llenándome mientras yo seguía gimiendo, sabiendo que la próxima vez sería aún más salvaje.