Rae Lil Black cabalga una verga gruesa en un taxi
—Cállate y métemela ya, no aguanto más—. Rae Lil Black susurra al oído de Marc Rose mientras el taxi avanza por calles oscuras, y él no lo piensa dos veces: la empuja contra el asiento trasero, le sube el vestido hasta la cintura y le arranca las bragas de un tirón. Su coño ya está mojado, palpitando de deseo prohibido, y él no puede evitar sonreír al ver cómo ella se muerde el labio mientras se agacha para chuparle la polla, tragándosela hasta que las lágrimas le corren por las mejillas. Marc la agarra del pelo, guiando su cabeza arriba y abajo, disfrutando de cómo su lengua recorre el tronco hinchado antes de que ella se suba encima, empalándose de una estocada que los hace gemir a los dos. El chofer no los ve, pero el espejo retrovisor vibra con cada embestida, y Rae se inclina hacia adelante para que Marc le muerda los pezones mientras ella rebota sobre su verga, sintiendo cómo el cuero del asiento se clava en sus rodillas. Él le da nalgadas, dejando marcas rojas en su culo perfecto, y ella arquea la espalda, gimiendo más fuerte cuando él le mete un dedo en el ano. El taxi se detiene en un semáforo, y por un segundo, Rae piensa que alguien los descubrirá, pero el miedo solo la excita más: esto está mal, pero no puede parar. Marc la gira de golpe, poniéndola a cuatro patas, y la penetra por detrás, agarrándole las caderas con fuerza mientras ella grita, sintiendo cómo su polla la llena hasta hacerle tocar el cuello del útero. El chofer enciende la radio, pero los gemidos de Rae ahogan la música, y Marc le tapa la boca con una mano mientras la embiste más rápido, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de su verga. Ella clava las uñas en el asiento, mordiéndose el labio para no gritar, pero cuando él le chupa el cuello y le susurra al oído que se va a correr dentro de ella, ya no puede contenerse: se corre con un gemido ahogado, sintiendo cómo el placer la recorre entera. El taxi sigue avanzando, y Rae, con la respiración agitada, piensa que esto es lo más sucio que ha hecho en su vida, pero no se arrepiente de nada.