Melulu Himemiya se masturba con un juguete en realidad virtual
Melulu Himemiya llevaba días imaginando el momento, sus muslos apretados y esa mirada de necesidad que no podía ocultar. La tensión entre ellos era insoportable, cada roce accidental, cada mirada robada, solo empeoraba las ganas. Cuando por fin se quedó sola, el vibrador en sus manos era el único alivio posible. Lo deslizó entre sus labios rosados, ya empapados, gimiendo al sentir cómo las vibraciones le sacudían el clítoris. Sus dedos se aferraron a sus tetas firmes, apretándolas mientras el juguete entraba y salía de su coño mojado. La realidad virtual le mostraba escenas que la volvían loca, y cada gemido que escapaba de su boca era más intenso que el anterior. Sus caderas se movían sin control, buscando más fricción, más presión, hasta que el orgasmo la golpeó como un rayo. Sus músculos se tensaron, su espalda se arqueó, y el juguete quedó enterrado hasta las pelotas mientras ella gritaba sin contenerse. El placer la consumió por completo, dejándola temblorosa y sin aliento, pero no hubo tiempo para recuperarse. Mikuru Tachibana, en más de 15 minutos de escena, demostró que el autocontrol era imposible cuando el cuerpo pedía tanto. El juguete seguía vibrando, su coño seguía palpitando, y Melulu no podía evitar seguir gimiendo, perdida en su propio éxtasis.