Runa Sezaki se deja llenar de leche tras chupar como una diosa
—'No aguanto más, Tony, necesito sentirte dentro ya'— me susurró Runa Sezaki con esa voz que me ponía la polla dura desde hacía semanas. Llevábamos días mirándonos en el estudio, rozando las manos "por accidente", conteniendo el aliento cada vez que se inclinaba para recoger un papel. La tensión era insoportable, y cuando por fin la empujé contra la pared del camerino, sus labios ya estaban mojados de anticipación. Le arranqué el top de un tirón, dejando al descubierto esos pechos enormes que rebotaban con cada respiración acelerada. Sin perder tiempo, me arrodillé y le hundí la cara entre las piernas, lamiendo su coño como si fuera el último trago de agua en el desierto. Gemía tan fuerte que los vidrios temblaron, pero no me detuve hasta que sus muslos temblaron contra mis orejas. Luego la giré, la puse en cuatro patas y le clavé la polla hasta que sus caderas chocaron contra mí. Cada embestida hacía que sus tetas se balancearan, y cuando Toshiyuki entró en escena, no dudé en ordenarle que le metiera un juguete por el culo mientras yo la embestía por delante. Runa gritaba, suplicando más, y cuando Tony se acercó para que le chupara la verga, no pudo resistirse. La vi tragar con esa boca experta, y en ese momento supe que iba a correrme dentro de ella. La saqué justo a tiempo para vaciarle toda la leche en la cara, marcándola como mía mientras su cuerpo temblaba de placer. Pero no me detuve ahí: la giré, la puse de rodillas y le vacié otra carga en la boca, viendo cómo tragaba cada gota como una puta hambrienta. El calor de su garganta me volvió loco, y cuando Toshiyuki se acercó para correrse sobre sus tetas, supe que esta sesión no terminaría hasta que todos nos vaciáramos dentro de ella. La tensión de semanas explotó en ese momento, y cuando la vi arrodillada, cubierta de leche, supe que había valido cada segundo de espera. Pero entonces, justo cuando estaba a punto de...