Naomi Kurosaki chupa polla y se deja empotrar
Naomi llevaba meses coqueteando con la cámara en sus videos de OnlyFans, pero hoy la cosa iba a ser bien distinta: sin ropa interior, con los pezones duros como piedras y el coño empapado en sudor y lujuria, se mordió el labio mientras se sentaba a horcajadas sobre el regazo de su amante. La morena de tetas voluminosas no perdió tiempo y, con un gemido gutural, empezó a masajearle la polla gruesa con ambas manos antes de llevársela a la boca, lamiendo el glande con la lengua como si fuera un helado de fresa. Él le agarró la nuca con fuerza y la empujó sin piedad, obligándola a tragársela hasta la garganta mientras sus tetas rebotaban al ritmo de sus embestidas. Naomi, con los ojos vidriosos y las mejillas rojas, no podía aguantar más: le soltó la verga con un chasquido húmedo y se giró de espaldas, ofreciéndole el culo prieto y bien depilado mientras se agarraba a la mesa del comedor. La primera estocada fue brutal: la polla le abrió el coño como un cuchillo caliente en mantequilla, y el sonido de sus carnes chocando llenó la habitación junto a los gritos de ella, que no paraba de repetir «¡sí, así, más fuerte, rompe mi coño!». Él no se contuvo y, con las manos en sus caderas, la empotró contra la mesa hasta que los muslos le temblaban y el clítoris le palpitaba como loco. Naomi se corrió gritando, con el coño chorreando jugos por todas partes, pero él no aflojó: siguió metiéndosela con furia, sacudiéndola como un trapo hasta que los dos acabaron exhaustos, ella con la espalda pegajosa de sudor y él con la polla empapada en sus fluidos. Cuando por fin se desplomó sobre el colchón, Naomi se limpió los labios con el dorso de la mano y le susurró al oído que quería más, mucho más, antes de que la noche terminara.